Archivo para febrero, 2011

°° LA POESÍA ERES TÚ.. °°

Posted in THE DOORS on 23/02/2011 by BELU MORRISON

 

..°° curiosidades de jim morrison….°° (hacer clik para ver imagenes)

 

 

 

 

 

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para jim

BRAZOS QUE TE ENVUELVEN COMO GRANDES SERPIENTES,
VIEJOS POEMAS REPRESENTAN OTRAS FORMAS DE VISIONES,
COMO CIRCULOS DE FUEGO QUE SE ENREDAN EN TUS CABELLOS.

ESA ES LA IDEA DE LIBERTAD.

“COYUNTURAS DEL TIEMPO .”

DULCE AMOR, RECUERDO TU BOCA Y TU PELO ,
SE TRANSFORMAN ANTE MIS OJOS EN UN SEMIDIOS DEVASTADO.

(AHORA VEO A UN TONTO GRITANDO ASQUEROSAMENTE MEDIOCRIDADES FRENTE A MI.)

UNA VEZ ESCRIBISTE Y ME ATRAPASTE
CANSADA DE VIVIR , ME ACOBIJE EN TUS PALABRAS

HOY PRESIENTO UN PARAJE MÁS CLARO.
DE EXTRAVIADAS TORMENTAS ELECTRICAS
QUE ESPERAN POR MI EN LA DULCE NOCHE PERSA.

.. LA ANATOMÍA DEL ROCK.. (POESÍA DE JIM MORRISON)

Posted in THE DOORS on 23/02/2011 by BELU MORRISON

 

 

 

 

 

 

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– EL PRIMER FULGOR ELECTRICO SE APODERÓ
DE LA GENTE
UN DULCE VIERNES
HABÍA SUDOR EN EL AIRE
EL CANAL EMITIÓ
SIMBOLO DE PODER
EL INCIENSO REPOSABA MISTERIOSAMENTE
¿QUIÉN IBA A DECIR ENTONCES QUE ESTO ACABARIA AQUI?

EL AUTOBUS ESCOLAR SE ESTRELLÓ CONTRA UN TREN
FUE EN LA ENCRUCIJADA
MERCURIO SE TORCIÓ
NO PODIA SALIR DE MI ASIENTO
LA CARRETERA ESTABA PLAGADA
DE ACRÓBATAS MORIBUNDOS
SOCORRO.!
LLEGAREMOS TARDE A CLASE

LA SECRETA AGITACIÓN DEL RUMOR
CRUZÓ EL PATIO Y NOS ENGANCHO INCONCIENTEMENTE
MONTE FIEBRE
UNA CHICA SE DESNUDÓ SOBRE LA
BASE DEL ASTA DE LA BANDERA

EN LAS SALAS DE DESCANSO TODO SE HALLABA TRANQUILO
Y EN EL SILENCIO
CON LA SAL VERDE DE LAS LETRINAS
NECESITABAMOS MANTAS
REBOLOTEABAN CUERDAS
SONRISAS NOS ADULABAN
Y PERSEGUIAN

SE PIDIO ABRIR LOS ARMARIOS
Y LOS SECRETOS FUERON DESCUBIERTOS. (JIM MORRISON)

.. SOMEDAY SOON..

Posted in THE DOORS on 23/02/2011 by BELU MORRISON

 

HOY ME ACORDE DE ESTE TEMA..
Q POR CIERTO ME GUSTA MUCHISIMO

ES LO Q SE LLAMA UN INEDITO..SOLAMENTE TOCADO EN VIVO. COMO MUCHAS OTRAS CANCIONES
QUE LUEGO DE LA MUERTE DE JIM SE DIERON A CONOCER EN DIFERENTES ALBUMS

YO POR MI PARTE TENGO DOS VERSIONES DIFERENTES, LAS DOS SON EXELENTES SOLO Q UNA SE ESCUCHA MUY MAL, PERO AUN ASI SE PUEDE APRECIAR LA MELANCOLICA VOZ DE JIM,,,
UNA HERMOSA POESÍA .. COMO SOLO JIM , NOS LA PUEDE REGALAR..

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ALGUN DÍA PRONTO, ALGUN DÍA PRONTO
FAMILIAS EXTRAVAGANTES LLENARAN TU SALA DE ESTAR
ALFOMBRAS DESORDENADAS CON SUS LENGUAS DE LAGARTOS
NO TE ESTAS REJUVENECIENDO, NO TE ESTAS REJUVENECIENDO
, PERO VAS A MORIR
Y VAS A NECESITAR TODOS TUS OJOS

ESTARAS MUY SOLO CUANDO LLOREN LOS ANIMALES
SOLO Y SIN AYUDA EN LA CAIDA DE LA INFANCIA

ALGUN DÍA PRONTO, ALGUN DÍA PRONTO
LA TELEVISIÓN SANGRANDO
COMO UNA LUNA EN LA COSECHA
LIMPIA CON AGUA LAS TIJERAS EN LA CAVERNA

TE ESTAS PONIENDO VIEJO , TE ESTAS PONIENDO VIEJO
Y ODIO RECORDARTELO PERO VAS A MORIR, Y VAS A NECESITAR TODAS TUS MENTIRAS

ESTARAS MUY SOLO CUANDO LLOREN LOS ANIMALES SOLO Y SIN AYUDA
EN LA CAIDA DE LA INFANCIA.
ALGUN DIA , PRONTO
ALGUN DÍA PRONTO
ALGUN DÍA PRONTO
ALGUN DÍA PRONTO… (JIM MORRISON)

(SOMEDAY SOON)

 

.la gente es extraña…

Posted in THE DOORS on 23/02/2011 by BELU MORRISON

 

 

 

 

 

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people are strange: tal vez uno de los mejores temas de the doors, perteneciente a el album “strange days de 1967,

sin una letra muy rebuscada, jim morrison, “canta la gente es extraña, ”

un tema, que habla de la marginación de la gente, tal vez hacia los hippies sesentosos de aquella dorada epoca, pero también se puede asociar con la indeferencia
actual , la incomprención , la discriminación, y la intolerancia, tan instalada en la sociedad de hoy,

mi frase favorita y la q da comienzo a la canción es” la gente es extraña cuando tu ers un extraño , las caras son feas cuando estas solo”
quien no sintio alguna vez, la indiferencia de la gente , cuando uno es nuevo en algún lugar?

una canción hermosa con una melodia, pegagosa e insisto una poesía actual.

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PEOPLE ARE STRANGE

La gente es extraña cuando tu eres un extraño
Las caras parecen feas cuando estas solo
Las mujeres parecen malvadas cuando no eres querido
Las calles son accidentadas cuando estas bajo

Cuando eres un extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando eres un extraño
Nadie recuerda tu nombre
Cuando eres un extraño
Cuando eres un extraño
Cuando eres un extraño

La gente es extraña cuando tu eres un extraño
Las caras parecen feas cuando estas solo
Las mujeres parecen malvadas cuando no eres querido
Las calles son accidentadas cuando estas bajo

Cuando eres un extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando eres un extraño
Nadie recuerda tu nombre
Cuando eres un extraño
Cuando eres un extraño
Cuando eres un extraño

Cuando eres un extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando eres un extraño
Nadie recuerda tu nombre
Cuando eres un extraño
Cuando eres un extraño
Cuando eres un extraño

People are strange when you’re a stranger
Faces look ugly when you’re alone
Women seem wicked when you’re unwanted
Streets are uneven when you’re down

When you’re strange
Faces come out of the rain
When you’re strange
No one remembers your name
When you’re strange
When you’re strange
When you’re strange

People are strange when you’re a stranger
Faces look ugly when you’re alone
Women seem wicked when you’re unwanted
Streets are uneven when you’re down

When you’re strange
Faces come out of the rain
When you’re strange
No one remembers your name
When you’re strange
When you’re strange
When you’re strange

When you’re strange
Faces come out of the rain
When you’re strange
No one remembers your name
When you’re strange
When you’re strange
When you’re strange

INFLUENCIAS LITERARIAS…JACK KEROUAC. “on the road”

Posted in THE DOORS on 23/02/2011 by BELU MORRISON

 

 

 

 

 

 

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JACK KEROUAC (1922-1969) -ESCRITOR NORTEAMERICANO.

KEROUACFUE UNA DE LAS PRIMERAS INFLUENCIAS VITALES DE JIM MORRISON, SIENDO MUY JOVEN LEYO ” ON THE ROAD ” , NOVELA CON LA QUE JACK KEROUAC IGNAGURÓ la “beat generation” ,
JUNTO CON ALLEN GUINSBERG Y WILLIAM BORROUGHS ESTA NOVELA , DE LA QUE JIM COPÍO PARRAFOS ENTEROS EN SUS CUADERNOS Y EMULO LA FORMA DE HABLAR DE SUS PERSONAJES ES CONCIDERADA UNA ESPECIE DE MANIFIESTO BEAT Y LA OBRA MÁS LOGRADA DE KEROUAC , SOBRE TODO POR SU NOVEDAD ESTILISTICA , BASADA EN CREAR UNA PROSA ESPONTANEA DEL MODELO DE LA IMPROVISACION LIBRE DEL JAZZ . DE HECHO EL MITO DICE QUE KEROUAC UTILIZÓ UN ROLLO DE PAPEL DE CAJA REGISTRADORA.

ARGUMENTO DE LA NOVELA:
El libro comienza presentando al impulsor de la mayoría de las aventuras que tienen lugar a lo largo de la novela, Dean Moriarty, pseudónimo de Neal Cassady, quien fuera el alocado hipster que se convirtió en héroe de todos los beats. El narrador es Sal Paradise, alter ego de Kerouac, fascinado por su ecléctico grupo de amigos, por el jazz, por los paisajes de Norteamérica y por las mujeres. En el primer párrafo de la novela se puede leer Con la aparición de Dean Moriarty comenzó la parte de mi vida que podría llamarse mi vida en la carretera, en el que Moriarty ya es presentado como el instigador e inspirador de muchos de los viajes de Sal.

La ciudad de Nueva York es el punto de partida de la aventura, donde poco antes de la llegada de Moriarty, Kerouac/Paradise conocería a Carlo Marx (sobrenombre de Allen Ginsberg), quien pronto se convertiría en su mejor amigo en la ciudad. Sal define a Dean como el estafador santo de mente brillante y a Carlo como el estafador poético y doloroso de mente oscura. Carlo y Dean hablan de sus experiencias con sus amigos por todo el país y Sal se queda fascinado con ellos y con otros que irá conociendo más tarde en sus viajes.

ESTA OBRA REFLEJA EL FIELMENTE EL MODELO DE VIDA BEAT :EL NOMADISMO , EL RECHAZO A LA OPULENCIA AMERICANA Y LA BÚSQUEDA DE NUEVAS DIMENSIONES VISIONARIAS EN LA DROGA, POR ELLO JIM MORRISON ESTABA FASCINADO CON DEAN MORIATY UNO DE LOS PERSONAJES DE KEROUAC,, ” LOCOS POR VIVIR, LOCOS POR HABLAR, LOCOS POR SER SALVADOS , DESEOSOS DE TENER TODO A LA VEZ , LOS QUE JAMAS BOSTEZAN Y DICEN COSAS INTRACENDENTES , SINO QUE ARDEN, ARDEN , ARDEN.! COMO ESAS FABULOSAS VELAS ROMANAS QUE EXPLOTAN COMO ARAÑAS ENTRE LAS ESTRELLAS PARA DEJAR UNA LUZ CENTRAL QUE AL HACER EXPLOSIÓN HACE QUE TODO EL MUNDO SE QUEDE BOQUIABIERTO EXCLAMANDO..AH..! ”

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A CONTINUACION 2 POEMAS DE JACK KEROUAC…

LONGEVIDAD DEL ALTO MUERTO..

Longevidad del alto muerto
Viejo Coyote
Feo viejo distinguido
bufando barbilla ojo crujiendo
Hueso rostro grueso McGee
Entre antiguas lluvias sentado junto a
nuevos fuegos
Imaginando indeseadas, de antemano
condenadas Odas presupuestas
—alto muerto
vagabundo del fondo del río
Rijoso
Alabado
Guardafrenos vagabundo
Vino latas arena asexuado
Silencio muerte tumba
Pirámide sepultura serpiente Satanás

UN DÍA ESTARÁS TUMBADO…
1
Un día estarás tumbado
allí en un delicioso trance
y de pronto una caliente
brocha enjabonada te será
aplicada en la cara
—lo tomarás a mal
—un día el
empleado de la funeraria te afeitará
2
Dulce amor monstruañoso
De los mimos de mamá
¡Eh!
Llama Dios a la Madre
Para detener esta lucha
3
Yo eso repetí & agoté
el metro & perdí 2 centavos
Yo que fui multado
Para ser gallardo
Y refinado
¡Ay!

Yo que fui
¡Aúúúú!
El búho
En la ventana
4
Vieja cagada de perro navajo, tú
tus bienes son los mejores
bienes que he visto nunca ¿por qué
parece loco tu perro
cuando ladra?

¡Eh, sabueso!
no te comas crudo ese conejo muerto
delante de mis narices
—caliéntalo un poco

THE DOORS EN MEXICO 1969… ,, JIM:”YO SOY FIDEL CASTRO”..

Posted in THE DOORS on 08/02/2011 by BELU MORRISON

 

 

                                                                                                                    

                                                                                                                 

 

                                                                                                                      

                                                                                                                         

 

                                                                                                    

 

Click aca para ver las fotos : 1969 – The Forum Mexico   (the footage)

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( en este texto se incluyen ademas de una brebe trancripción del show, las criticas 
que recibieron los doors por parte de la prensa local, totalmente conbulsionada y porq no , escandalizada por los doors , y en especial con jim morrison.
un jim que se encontraba completamente diferente a lo q el publico recordaba,,,
..ami me gusto mucho un parte q decia– q los fans no lo habian reconocido y se abalanzaban sobre los otros doors.. y jim se dio la vuelta y digo… hey aqui .!dejen algo para el cantante”

– “En Junio de 1969, se presentarón Los Doors en México. Y lo hicieron con sentimientos encontrados. Pues iban a presentarse a fin de mes en la monumental Plaza México, la plaza de toros más grande de la ciudad, y esto significaba tocar al aire libre ante 48 mil personas. sin embargo, los Doors pensaron que el prestigio de la presentación era más importante que la recompensa estética y como los boletos se vendieron a precios de entre 40 centavos y un dólar, consideraron que hasta el público pobre tendría la oportunidad de verlos; además existía el proyecto de que la banda actuara en una función a beneficio de la Cruz Roja o de las Naciones Unidas en el Hotel Camino Real, así como en un club exclusivo.

Sin embargo, Javier Olmos, el jóven promotor mexicano no pudo obtener los permisos necesarios, por lo que se dirigió a Javier Castro, cantante de 26 años y propietario del Fórum, un club nocturno de mil asientos, equivalentes en clientela y decoración al Copacabana de Nueva York.

Miles de admiradores de los Doors se encontraban en el aeropuerto de la ciudad de México para dar la bienvenida a la banda. Los Doors terminaron sus diligencias en la aduana y caminaron por los pasillos del aeropuerto. Jim era irreconocible con la enorme barba que le cubría la cara; no era el Jim Morrison cuyo retrato se encontraba en la parte frontal del Fórum, por lo que había cierto descontento entre los miembros del grupo. Le pidieron a Bill Siddon que hablara con Jim al respecto, pero éste conservó la barba.

Las actuaciones en México fueron de lo mejor que los Doors lograron en su historia. Eran mucho más populares en México de lo que se imaginaban, y el entusiasmo de los jóvenes hijos de millonarios que atestaban el club noche tras noche les permitía remontarse a alturas insospechadas en la ejecución de su música.

Los Doors fueron tratados como miembros de la realeza. En una semana llegaron a apreciar las comodidades que acompañan a un contrato prolongado. Tenían tiempo suficiente para pasear por la ciudad, y para tal efecto estaban a su disposición Cadillacs negros y blancos, choferes y una mujer de nombre Malú, que normalmente fungía como publicista del Fórum, pero que ahora servía de intérprete. Los Doors fueron presentados al hijo del presidente de México, quien vestía la última moda de Carnaby Street y era acompañado por una bandada de chicas norteamericanas (la que acompañó a Jim en su visita al Museo de Antropología se parecía mucho a Pamela). En ocaciones aparecía tras bambalinas un individuo que llevaba en una bolsa de plástico algo así como medio kilo de cocaína, la que ofrecía a los muchachos.”

(No one here gets out alive -J. Hopkins y D. Sugerman)

“Hopkins fue el único periodista estadounidense que en 1969 viajó junto con The Doors a México a ofrecer una serie de conciertos. En
efecto, aunque a muchos jóvenes de hoy les pueda parecer
increíble, The Doors tocaron en la ciudad de México, casi clandestinamente durante una breve temporada de cuatro noches (28, 29, 30 de junio y 1 de julio de 1969). Y decimos que en forma clandestina porque lo hicieron en un ambiente totalmente ajeno a quienes eran entonces su verdadero público: en un centro nocturno conocido como El Fórum (hoy desaparecido).

Tan clandestinas fueron estas históricas presentaciones que son escasas las fuentes a donde se puede acudir para saber cómo fueron dichos conciertos. En la biografía de Hopkins y Sugerman, apenas le dedican un par de páginas y su información no es del todo correcta. En The Lizard King, Hopkins aporta más datos, no muchos, sobre todo algunas anécdotas de las cuales fue testigo y participante.

En otra biografía, Break on through, James Riordan y Jerry Prochnicky no hacen más que parafrasear (para no decir que se fusilan) la misma información de Hopkins y Sugerman. Este último, por otra parte, en su The Doors: The Illustrated History simplemente se cita a sí mismo en el fragmento de la biografía escrita al alimón con Hopkins, aunque tiene la decencia de publicar algunas fotos de Jim en el concierto y de viaje por tierras aztecas.

Es un libro escrito por el mexicano Merced B3l3n (así lo escribe) Valdés Cruz, The Doors: Los días extraños, el que aporta un poco más de información, pues transcribe fragmentos de crónicas de la época, aparecidas en revistas de rock casi subterráneas, todas ellas desaparecidas. A partir de estas fuentes, reconstruimos las andanzas de Jim Morrison y The Doors en México.

“A la chingada, no vamos”

Después del incidente en Miami (donde supuestamente Morrison mostró sus partes pudendas en público), la consecuente cancelación de la gira y con los promotores de conciertos huyéndoles como de la peste, el grupo recibió la oferta para presentarse en México por parte de Mario (y no Javier, como lo llaman Hopkins y Sugerman) Olmos, un joven promotor, y Javier Castro, miembro del grupo Los Castro, que además era dueño de un centro nocturno conocido como El Fórum, con capacidad para mil personas.

Originalmente la oferta era presentarse en la Plaza de Toros México, con aforo de 48 mil personas. A The Doors les interesaba tocar ante tanta gente para demostrar que todavía podían arrastrar multitudes y que lo de Miami no era más que un incidente. Además, había la posibilidad de hacer un concierto a beneficio de la Cruz Roja o de la ONU en un hotel, el Camino Real. Esos eran los planes iniciales, por lo que el grupo estaba bastante entusiasmado, sobre todo porque les acababan de cancelar un par de conciertos en Honolulu.

Pero ya saben cómo se las gastan los promotores mexicanos. Con las heridas de la matanza de octubre de 1968 todavía sin suturar, obtener un permiso para tocar en la Plaza México no sólo era imposible sino descabellado, pero al ver el entusiasmo de The Doors por tocar en México, Olmos no quería desaprovechar la oportunidad. A pesar de todo, intentó conseguir permiso para el Auditorio Nacional pero tampoco tuvo suerte. Pidió prestados 20 mil dólares y le dijo a Castro que el grupo se podía presentar en El Fórum cuatro noches a cinco mil dólares cada una. Sin contrato y sin nada, se aventaron la puntada de anunciar los conciertos con desplegados de una plana en los periódicos.

Al día siguiente se lanzaron a Los Angeles, con los desplegados, el cheque y la seguridad de que, ante los hechos consumados, The Doors no se negarían a tocar en México. Evidentemente, al manager del grupo, Bill Siddons, no le cayó muy bien la “puntada” de los “jóvenes promotores” mexicanos (“a la chingada, no vamos”, fue una de las expresiones atribuidas a Siddons), pero los contratos escaseaban y, además, sería buena experiencia para el grupo.

Aquí cabe hacer un paréntesis porque existe un dato equivocado que reproducen Riordan y Prochnicky: la prohibición del concierto en la Plaza de Toros México no se debió al aniversario de las movilizaciones estudiantiles de 1968 (que además era hasta octubre), sino a que el gobierno había prohibido desde entonces cualquier manifestación juvenil masiva, menos iba a permitir un concierto de rock y todavía menos con un grupo de tan “mala fama” como The Doors. Al parecer, el dato apareció originalmente en la revista Variety y los biógrafos lo copiaron sin verificarlo.

En este sentido, Hopkins cuenta que estando en México, Siddons trató de arreglar un concierto en un parque público (posiblemente en la Ciudad Universitaria), pero eso era todavía más impensable que en la Plaza de Toros. Siddons también quiso montar un programa de televisión de dos horas con el grupo, su música y sus ideas, pero nada se concretó.

Hopkins y Sugerman afirman que los recibieron a cuerpo de reyes, y hasta había un tipo que los seguía a todas partes con una bolsita de cocaína para despacharla cuando quisieran. Es más, hasta conocieron al hijo del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz (Alfredo), que le había salido un poco “loco” y le gustaba el rock. En tanto, Riordan y Prochnicky señalan que no pudieron conseguir alojamiento en los grandes hoteles, pues se los negaban por miedo a posibles desmanes, por lo que debieron hospedarse en la sección residencial de un pequeño hotel privado (whatever that means).

El grupo y su séquito (que incluía a novias y esposas) fueron tratados a cuerpo de rey (lagarto, por supuesto). Los pasearon en limusina por toda la ciudad, visitaron el Museo de Antropología (y no de “Arqueología”, como dice el inepto traductor del libro de Hopkins), se emborracharon en Garibaldi y fueron a las pirámides de Teotihuacán. Es ya conocida la foto de Morrison, barbado, panzón y en camiseta, subiendo los escalones de la Pirámide del Sol.

En El Fórum pusieron a la entrada un mural gigantesco con la efigie de Jim sin barba y el manager Siddons quería que Jim se rasurara, pero todo fue inútil. Incluso al llegar al lugar, los fanáticos no lo reconocieron, mientras se lanzaban detrás de los demás Doors. Jim les gritó: “¡Hey, aquí! ¡Dejen algo para el cantante!”.

La verdad es que, según Hopkins, Jim se portó bastante bien, pues traía marcaje personal a cargo de Pamela Courson, su compañera. Se la pasó leyendo y practicando su español aprendido en los burdeles de Tijuana. Lo más “grueso” que hizo fue asomarse por la ventanilla de la limusina, totalmente borracho, y apuntarle con los dedos, a guisa de pistola, a unos policías incrédulos: “¡Andele, ándele!”, como “un bandido cabalgando con el fantasma de Zapata en un Cadillac por Avenida Revolución”, escribe Hopkins en evidente rapto lírico.

La “juventud dorada” rinde pleitesía al mito

Existen versiones encontradas acerca de las reacciones que provocaron estos conciertos. Según Hopkins y Sugerman, “las actuaciones en México fueron de lo mejor que los Doors lograron en su historia. Eran mucho más populares en México de lo que se imaginaban, y el entusiasmo de los jóvenes hijos de millonarios que atestaban el club noche tras noche les permitía remontarse a alturas insospechadas en la ejecución de la música”. Lo mismo asientan Riordan y Prochnicky, aunque con la salvedad de que consignan que la prensa local y el gobierno tenían sus reservas. Los llamaban “hippies” y los calificaron de “indeseables”.

La andanada de improperios estuvo capitaneada por El Heraldo de México, entonces el periódico de más reciente aparición en la capital, y el verdugo se llamó Raúl Velasco, quien entonces perpetraba sus cuartillas como reportero de la sección de espectáculos. La reseña del primer concierto, a la que le dedicaron una plana completa con pase a interiores, es de antología. (Hubiera sido una delicia para la sección de Marco Levario.) La cabecearon así: “La salud mental de los jóvenes mexicanos triunfó sobre la proyección sórdida y angustiosa de Morrison y The Doors”.

La atropellada redacción de Velasco estuvo acompañada por más de una docena de fotos del concierto, tomadas por Carlos Villagrán, que muestran a Morrison barbado y ataviado con una camisa de estampados multicolores.

La mitad de las placas retratan aspectos del público asistente; en general, tránsfugas de la sección de sociales de ese mismo diario (dirigida por Agustín Barrios Gómez, llamada “Gente Popoff”). Pero los que no tienen desperdicio son los pies de foto. Este es un par: un jovencito con saco y corbata toma refresco: “Limpieza, inocencia, vida y sueños mientras sorbe el refresco de naranja”. En otra: “Una linda jovencita sorprendida bebiendo Coca-Cola. Así de saludable era el ambiente”.

A las fotos de Morrison las explica un extenso pie: “Jim Morrison captado en diferentes momentos de su actuación que transcurrió en la oscuridad. El flash del fotógrafo descubrió detalles que escaparon al ojo del espectador, como el momento en que Jim se fue a beber cerveza a un rincón, con la mirada perdida, y después, cuando se retiró del escenario, bamboleándose por los efectos de algún estimulante. Observen el pedestal del micrófono en el piso y el aspecto del cantante. Asimismo vean detalladamente la cabellera rubia del organista (Ray Manzarek), que encorvado, recuerda a uno de los siniestros personajes de los cuentos de terror. The Doors hicieron música para comunicar sordidez, desesperanza y destrucción”.

Como quien dice, The Doors trajeron la peste para contaminar a la “juventud dorada de México” (como le llama Velasco) que “acudió en pleno a rendir pleitesía al mito de The Doors”.

“Morrison, apaga mi fuego”

La verdad es que los conciertos fueron bastante deslucidos, por lo que se puede deducir al leer algunas otras reseñas de la prensa musical de la época. En el mencionado libro de Valdés Cruz se reproduce una crónica de Víctor Blanco Labra aparecida en el número de agosto de 1969 de la revista Pop (ya desaparecida). A continuación, reproducimos fragmentos de ella, pues es una de las pocas fuentes de primera mano que se pueden conseguir acerca de lo que fue el primer concierto de The Doors en México. (Se respeta la intrincada redacción original.)

“De las profundidades cavernosas del Underground (rock subterráneo o anticomercial), surgió el show de los Doors en México, para perderse en una serie de poses que se desinflaron con el destrozo que hicieron de `Light my fire`, en un espectáculo que fue de menos a más y desilusionó a los fans de Las Puertas.

“Con el `Fórum` de Javier Castro a reventar, pletórico de juventud popis dio comienzo el espectáculo al presentar Mario Olmos un `light show` a base de transparencias de varios conciertos de rock (del Canned Heat, Hendrix, Bloomfield, Kooper, etcétera, menos de los Doors) y con música de fondo de los increíbles Blood, Sweat & Tears (que siguen a Los Doors en las listas de los rockanroleros contratados por el Fórum), poniendo a todo el mundo en la mejor disposición para aplaudir a rabiar a `Las Puertas de la Percepción`.

“De pronto se hizo la oscuridad completa, se escuchó la batería de John Densmore (el corazón nos latía más fuerte) y la guitarra de Krieger se afinaba con el órgano de Manzarek (los nervios se apoderaron del ambiente). Pronto el reflector rojizo iluminó la escena descubriendo a un fulano de enorme barba y melena ocupando el lugar de Morrison, quien comenzó a jadear comiéndose casi el micrófono. Era Morrison.

“Un terrible, dramático, esquizofrénico, erótico y enfermizo rock subterráneo, `Five to One`, empezó a desgarrar la garganta de un Morrison completamente distinto a la imagen idolatrada por sus fans. Cantaba con los ojos cerrados, `limpiándose` los bigotes a cada instante, agarrado (ese es el término) con desesperación al micrófono y secundado increíblemente por la precisión sin paralelo de sus estupendos músicos de rock.

“Muy de vez en cuando, Morrison abría sus ojillos obscuros, con expresión de sorpresa, quizás por no escuchar gritos, aplausos o exclamaciones por su interpretación insana, provocativa, insinuante, destructiva y tremendamente introspectiva.

“Pero su show era preciso, muy serio, muy profesional. Estupendo. Termina la pieza. Aplauso fuerte, desconcertado, esperanzado. Empieza otro rock super-subterráneo, Morrison hincado y con la cabeza metida en el boom de la batería de Densmore, y el pie de éste golpeando el cuero sin piedad. Morrison pega un salto felino (y teatral) e intenta destrozar a gritos y aullidos las 48 bocinas que trataban de hacer vibrar a la juventud popis mexicana. Termina `When the music`s over`. Nuevo aplauso. Fuerte. Esperanzado.

“Con ademanes ridículos, Jim lee unas palabras en español y el público celebra calurosamente el cotorreo. `Quiero presentarles a mis músicos` -dijo, contoneándose-, `Roberto Krieger en la guitarra, Juan Densmore en la batería y Ray Manzarek en el órgano… y yo soy… ¡Fidel Castro!`, más aplausos y ahí comenzó a declinar el show. Primeramente nos tenían apantallados Los Doors con su onda superunderground y la increíble precisión y agresividad de todos sus integrantes. Después de la presentación semicómica, los Doors se perdieron en una serie de interpretaciones que, salvo contados chispazos que lograban emocionarnos, adoptaron una línea pareja-declinante del show, al no encontrar comunicación con el público. `Break on through` y se escuchan chillidos aislados. Gusta el primer hit que tuvieron Los Doors y Morrison se emociona, hace la señal de la `V` indicando `por fin estamos en onda`, pero no fue así. Dos números más y no pasa nada.

“Morrison viaja frecuentemente al fondo del foro a tomar cerveza (pose), se tambalea (pose) y pone cara de pasado (más pose). `Touch me` levanta aplausos y sube un poco el ambiente. Manzarek por sí solo es todo un show. No se le ve el rostro, tapado completamente por una cabellera dorada, ondulada, limpia y sedosa que lleva el ritmazo increíble que implica, con todo su ser, al órgano. Encorvado, con las garras crispadas (la izquierda arriba, la derecha abajo) aporrea el teclado con furia salvaje. ¡No hay quien lo iguale en el órgano! El baterista es lo mejor que hemos visto. Violento y efusivo en sus tambores. El requinto domina a la perfección la técnica sicodélica-distorsionante en forma casi infernal.

“Jim Morrison es un mito. Su figura había llegado hasta nosotros desfigurada por la leyenda de `Morrison el sucio`, de quien se decían atrocidades y se narraban los más increíbles atrevimientos en su show, que era tan sexy o más que Mick Jagger o el de Elvis Presley. Mentira, Morrison no estuvo a la altura de su mito, de su imagen, de su leyenda. Quiso excitar y escandalizar, pero no lo logró.

“Cantó muy bien. Tiene una voz magnífica y una fogosidad y agresividad tremendas, pero su show no convenció a nadie. Estuvo bien, quizá estuvo muy bien, pero esperábamos que estuviera demasiado bien, increíble, lo máximo, incomparable!!!

“Suenan las notas de `Light my fire` (`Enciende mi fuego`) y todos nos entusiasmamos. ¡Morrison no puede con el paquete! Su voz suena insegura, fingida. Desconcierta a los otros Doors y la pieza se desploma, se viene abajo arrastrando a Las Puertas en su derrumbe. Al terminar Morrison y compañía huyen despavoridos, casi diríamos que avergonzados de la escena y en los rostros desconcertados y desilusionados de los cientos de parejitas juveniles que llenaban el `Fórum`, se podía leer claramente: `APAGA MI FUEGO`. Lástima. No hubo onda.”

La última y nos fuimos

Finalmente, un año después, en julio de 1970, sin los otros Doors, Jim Morrison volvió a visitar México, invitado de nuevo por el mismo Mario Olmos, que seguía en la necia de promover conciertos de rock. Para entonces había contratado a los grupos Kimberly y Tower of Power, de San Francisco, para que tocaran en el Quid, otro centro nocturno de la ciudad de México. Invitó a Morrison a asistir a los conciertos y éste aceptó. Sólo venía acompañado de su amigo, el fotógrafo Frank Lisciandro.

En el Quid, mientras tocaba el grupo abridor, los mexicanos de Love Army, Morrison se subió al escenario a palomear y se cayó encima de la batería, pero sin percances que lamentar. Luego fueron a otro centro nocturno, el Maxim`s, pero allí no se subió al escenario, nada más lo presentaron como invitado especial”

(Los pasos perdidos del Rey Lagarto -Guillermo Vega Zaragoza)

jim morrison el juego del chaman

Posted in THE DOORS on 02/02/2011 by BELU MORRISON

 

 

 

 

 

 

 

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este texto que publico a continuación lo encontre
en un blog de literatura por casualidad..

este es un ensayo para la carrera de literatura
realizado por un alumno del cuarto año ..

me parecio maravilloso q este alumno preparara un ensayo
sobre JIM..creo q el seria muy feliz si supiera q es objeto de estudio…. 🙂

aunq largo, es muuuy interesante,
siempre es interesante hablar o leer de jim.. este ser tan maravillosamente diferente e impredesible ..

este ensayo trata de meterse un poco en la psique de jim morrison,
para leer ,releer y reflexionar..

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Iniciar un viaje hacia el interior de James Douglas Morrison desde una perspectiva hasta ahora quizás no abordada, es un trabajo que tratará de romper ciertas máscaras con las que el vocalista de The Doors se dio a conocer en el mundo de la música y en la sociedad norteamericana en general. La pretensión de nuevas propuestas en lo respecta a los instrumentos musicales y la innovadora distribución de los elementos escenográficos no sólo ha sido tema para que este grupo haya sobrevivido a la posteridad; la primera voz de la banda se convirtió para el otro en un producto mercantil que nos plantea el sistema, el ídolo musical, en esa especie de modelo que la masa se empecina a seguir. Pero a esta valoración se le adjuntó otro sentido más dejándosele encasillar en lo que se percibió a simple vista: una vida desbordante de escándalos donde todos los excesos forman parte de la cotidianidad del artista musical de la década de los setentas. Algunos críticos han obviado, entonces, aprehender el objeto variando de perspectiva, olvidando interactuar con elementos que les parecieron irrelevantes. El material simbólico recogido para este análisis psicocrítico es un conjunto de poemarios[1] publicados paralelamente a su trabajo discográfico. Aspiramos, de esta manera, a la importancia que tiene el texto literario dentro del campo psicoanalítico y cómo a través de éste el artista manifiesta contenidos de su naturaleza interna que no podrían ser previstos por los rasgos de su biografía.[2] Junto con algunos aspectos biográficos que nos ayudará a comprender ciertos detalles de su comportamiento dentro del entorno social trataremos de dar conocer cómo las categorías jungianas[3] se movilizaban de forma dinámica dentro de la psique de Jim Morrison.

Para el hombre la creación de juego como categoría vital primaria va relacionada con la determinación de reglas. Éstas permiten crear un espacio delimitado donde la actividad lúdica discurre al mismo tiempo que comienza a conocer su situación dentro del cosmos. A partir del juego el hombre desarrolla su capacidad creadora, transforma su realidad a partir de sus sentidos ajustándola a sus necesidades, a sus criterios de supervivencia. Entonces el lenguaje como actividad lúdica esta relacionada con la creación de las primeras sociedades. El hombre establece reglas para permanecer en armonía con el otro, para generar un equilibrio entre su instinto y su relación con los demás y con el mundo. Así el culto por lo sagrado se ve relacionado con el mito, las imágenes fantásticas que explican nuestra comunión con el universo se ven teñidas por una reproducción deliberada de nuestra imaginación. O como diría Huizinga al momento explicar a su Homo Ludens:
“la comunidad primitiva realizaba prácticas sagradas, que le sirven para asegurar la salud del mundo, con sus consagraciones, sus sacrificios y sus misterios, en un puro juego, en el sentido verdadero del vocablo.”[4]

Las sociedades humanas en proceso único de evolución tienen una base en estas reglas que partieron en un principio como simple juego. La realidad comprendida desde el punto de vista del hombre es un espacio sagrado, un escenario donde cada personaje representa el papel que se le asigna cumpliéndolo con seriedad, pero estas reglas pueden ser violables siempre y cuando no desconfigure las estructura del juego. El tramposo, entonces, puede romper reglas, pero no el mundo mismo. Es como romper las leyes naturales que nos rigen. Pero estas sociedades no son regidas por una enorme estructura de leyes sino que son la conglomeración de minúsculas sociedades, donde cada conforma sus propias reglas, como millones de cajas chinas, una dentro de otras hasta el infinito. Así creamos espacios sagrados donde interactuamos asumiendo la máscara que pide las leyes del juego dado: somos cristianos dentro de una iglesia, somos el comprador dentro de un mercado donde hay más compradores y vendedores, o somos los espectadores de un concierto y tenemos adelante nuestro a una banda de blues donde el vocalista canta un sueño que tuvo:
“The killer awoke before down. He put his boots on. He took the face from the ancient gallery and the walked on down the hall. He went into the room where his sister lived and then, he paid a visit to his brother and then, he walked on down the hall and he came to a door and he looked inside. Father? Yes son? I want to kill you. Mother? I want to fuck you all night, baby.”[5]

El inconciente de Jim Morrison presintió este principio supralógico del Hommo Ludens. El escenario donde llevaba a cabo los conciertos era también un espacio sagrado, un mundo con sus propias leyes, un juego donde él y su grupo imponían sus propias reglas a la par que el público las asumía como suyas, leyes que implican un nuevo ordenamiento natural de las cosas, leyes donde las que se respetan fuera de ese lugar ahora pueden ser revertidas, obviadas, anuladas con: “Father? (…) I want to kill you”. De esta manera se creó un círculo donde se desarrollaron sociedades alternas a la hegemónica como pequeñas tribus solidificadas con sus principios primitivos. Pero también intuyó a la vez que el ser humano dentro de la sociedad usaba máscaras para ser aceptado por el otro: “[persona] es un término que realmente se presta porque (…) significa originalmente máscara que llevaba en el escenario el actor y que caracterizaba el papel desempeñado.” [6] Jung construye el concepto de persona como una máscara que aparenta individualidad a momento de entrar en contacto con el otro, pero no es más que un papel representado donde el que verdaderamente habla es el inconciente colectivo que se comunica a través de manifestaciones simbólicas del individuo. La máscara en la letra de Morrison es, además de la persona “una concepción primitiva que sólo puede corresponder a una constitución espiritual arcaica”[7]. Es un juego de relaciones entre el individuo y la sociedad que se conectan desde sus inicios. La persona de Jim dentro de un escenario es la máscara de una psique colectiva, de una generación que pedía a gritos el regreso del contacto equilibrante con el universo. El hombre había dejado de lado su carácter natural, era necesario recuperarla cuanto antes: he ahí el despojo de la ropa, el crecimiento de las barbas como cuestionamiento de las convenciones sociales, he ahí la necesidad un espacio nuevo donde la tribu se avoque a sus antiguos ritos, pero para esto el inconciente colectivo se necesita una voz guía que concilie entre ellos y el mundo: El chamán: “He took the face from the ancient gallery and he walked on down the hall”.

Esta dicotomía de Chamán-tribu no se llegó a desarrollar solamente en los escenarios de los conciertos en los que se presentaron durante la época de los setenta, sino que trasladó esta función lúdica a otros campos. A finales de 1964 estudia cinematografía en la UCLA[8], donde junto con un compañero John Debella plantea el papel del chamán dentro de la psicología de masas: “Chamanismo -dice John-. Junto con Jim estábamos metidos en el chamanismo: el poeta inspirado. Parte de la vaga filosofía de los estudiantes de cine de la UCLA era difuminar la distinción entre los sueños y la realidad.”[9] Al finalizar el primer año Jim presenta un proyecto de cine que se encontraba instaurado dentro del sílabo del curso: el cortometraje tenía como hilo conductor de la historia, imágenes de danzas indias donde el Chamán provocaba histeria colectiva a través de sus visiones, mientras él desde el filo de un edificio citaba una frase de Nietzsche: “Las grandes cosas deben ponerse primero máscaras aterradoras, para que puedan grabarse en el corazón de la humanidad”.
Jim Morrison al poseer este amplio conocimiento del Chamán, abarca campos que tratan armonizar entre su inconciente individual y su yo conciente. El primero ha empezado a manifestar su superioridad frente a los demás, él como Prometeo ha robado el fuego de los dioses: “todo este material, añadido la conciencia, da como resultado un gran ensanchamiento del horizonte, un profundo conocimiento de sí mismo, al que deberíamos adjudicar la facultad de ser modesto al hombre y de humanizarlo mejor que cualquier otro factor.”[10] El lado lúdico siente crecer dentro sí su capacidad creadora, siente que madura. Este hombre colectivo ha empecinado en poblar su conocimiento hacia la humanidad renunciando quizá a sacrificar su dicha humana y a todo lo que le da sentido y forma al hombre común de su sociedad. Jim ha comenzado a desdeñar su lado humano para potenciar su lado creativo: “Lo humano se sacrifica y se desangra en el artista, no pocas veces para alimentar la parte creadora.”[11]
Los poemas de Jim Morrison dan a conocer este estado del artista una constante dualidad entre estos dos mundos el individual y el colectivo. Y cómo estos luchan entre sí para, a veces, liberarse el uno del otro. Pero antes de tocar el punto. Quisiera comenzar con un poema que podría explicar cómo en Jim Morrison se da una identificación y un aferramiento a los valores enterrados en la psique colectiva:
“Mira donde celebramos nuestro culto. Todos vivimos en ciudad. La ciudad forma –a veces física, pero psíquicamente a la fuerza- un círculo. Un juego.”[12]
Según Jung cuando los contenidos inconcientes llegan a la conciencia, ésta puede ser perjudicial para el individuo: puede pasar por diferentes etapas desde a una esquizofrenia hasta llegar asimilarlo como suyos o simplemente crear seres estrafalarios que puedan pertenecer a un orden poseedores de poder que sólo les es dado a ellos, privándolos de sus propios deseos: “el inconciente no sabe sólo desear, sino sabe abolir de nuevo nuestros propios deseos.”[13] Las manifestaciones del inconciente de Morrison lo asimilaron hasta tal punto que él y el público llegaron a creer necesario su plan reivindicador del mundo. La función de profeta se inmiscuyó en la necesidad que este público le exigía traspasar toda la estructura del juego que se daba en los conciertos hasta a las estructuras de la ciudad. El inconciente colectivo pedía, ahora, transpolar a otros juegos la misma máscara, El chamán debía dirigirse a la ciudad. La venida del massmedia contribuyó a que la sociedad devorara la imagen del ídolo, que lo viera como la imagen sexual creadora y cuestionadora de la época, un pequeño dios de barro que al adorarle éste difuminaba la realidad que no querían representar; esa realidad de Vietman, de la guerra fría: “pues cuanto mayor
es el número de individuos que se juntan, tanto más se destruyen los factores individuales y por ende también la moralidad basada totalmente en la sensibilidad moral del individuo y en la libertad imprescindible para la misma.”[14] El chamán ha olvidado que la ciudad tiene varios círculos, varios centros con reglas distintas. Ha olvidado que la única manera de escapar de la realidad es creando millones de circunferencias llameantes dentro de la gran esfera con simultáneos centros.

Para 1970, Jim Morrison publica un poemario Llamado “La Celebración del lagarto” donde algunas imágenes se muestran como reflexiones de antiguas manifestaciones individuales de su inconciente, narra la historia desde un presente donde ya tiene un conocimiento total del sí-mismo. Prepara el regreso del Chamán, pero siendo conciente del motivo de su alejamiento de la tribu y cómo la locura lo ayudó encontrar esta armonía consigo mismo, la reparación de su alma rota. Postula el retraimiento de la sociedad como la única manera de resaltar sus valores individuales, abandonar su entorno huir hacia su interior dejando que lo domine, es la única salida para no sumirse al inconciente colectivo: “I am the Lizzard King. I can do anything”. La sociedad es un mounstro que puede devorarlo, una bestia que si se deja tragar puede anular su verdadero yo: “lobos en las calles y perros vagabundos/ en celo, rabiosos, que echan espuma por la boca./ Una fiera enjaulada en el corazón de la ciudad/ el cuerpo de su madre/ se pudre en suelo estival/ Él huyo de la ciudad.” Reflexiona sobre la sociedad como un caos donde él forma parte de sus estructuras. Pero ahora ha de dejar de ser un simple espectador para convertirse en un actante; en la fantasía de la ficción literaria él Chamán ha decidido alejarse de su tribu para limpiarse el corazón, el alma de los atributos banales de su pueblo: “se dirigió al sur y cruzó la frontera/ Abandonó el caos y el desorden/ les dio la espalda”. La madre ya no es el objeto del dominio contemplativo con la que puede tener un acercamiento carnal, la madre muerta representa ahora la violación del orden lúdico que se planteó anteriormente en el pasaje de The end, se ha destruido el mundo del juego. Sin leyes que el Chamán ya no pueda instaurar, es mejor huir del él y su función dentro de su tribu. Inicio de la manifestación inconciente individual: “viene hacia aquí/ no puedo vivir cada siglo de sus lentos movimientos/ dejo deslizar mi me mejilla/ por las frescas y suaves baldosas/ sentir el contacto de la sangre fría y viva/ los suaves silbidos de las serpientes de lluvia.” Ha limpiado con la naturaleza las máculas que le dejó el ser humano, la corrupción de su alma entre la multitud se la lleva las serpientes de lluvia, lo no hombre, lo colectivo. Dentro de la cosmogonía cristiana la serpiente, representa la antagonía del dios bondadoso, el rey de las sombras. El lado oscuro de la creación, el guardián del pecado: “De todos los árboles del paraíso puedes comer, pero del árbol de la ciencia y del mal no comas, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”[15]. Así la máscara de la serpiente se ha apoderado de Jim, es una manifestación simbólica de lo individual, de lo prohibido en el ordenamiento del mundo. Porque al tener ese desligamiento con el padre que representa la sociedad, ahora puede hacer lo que su inconciente mande: Es el rey Lagarto y puede hacerlo todo[16]. El chamán de alguna forma ha llamado a sus antiguos divinidades para que lo purifiquen: “se trata de una imagen primitiva y genuina de la divinidad, surgida en el inconciente de una persona moderna y productora de efecto vivo”.[17] Para Jung, esta imagen primitiva se presenta en el individuo a través de las fantasías. El carácter etimológico de la serpiente ha de ser desconocido para Morrison a primera vista, pero según se tiene entendido al estudiar éste chamanismo hubo de tener bastante relación con el conocimiento de los reptiles como simbología de alguna divinidad india o al menos sobrentender las categorías cristianas a través de la criptomnesia.[18]

Como habíamos dicho el Chamán está narrando su proceso de alejamiento de la tribu y lo que sucedió en su etapa curativa, desde un presente que se implica en el poemario: “antaño tenía un juego inocente/ me gustaba arrastrame por el interior de mi cerebro/ creo que conoces a ese juego al que me refiero/ me refiero a ese juego llamado volverse loco”. La locura tiene aquí un carácter de renuncia a todo tipo de relaciones con el otro. Pero parte de un manera conciente, pasa por un proceso de rechazar el mundo que lo rodea para comunicarse con su mundo interior, y luego descarga todos los contenidos inconcientes que se acumulaban y no eran expulsados concientemente. A sus inicios se da un proceso de “individualismo [que para Jung significa] una acentuación de la supuesta singularidad, en contraposición a miramientos y obligaciones colectivas”. El juego, y sobre todo el juego de la locura son estados concientes e inconcientes a la vez, donde la reclusión trae consigo consecuencias aislantes y nada aceptables para su entorno. Jim Morrison acentúa su adicción desmesurada al sexo, drogas y alcohol en esta etapa su vida. Estos excesos son manifestaciones del inconciente, se presentan como actos subversivos contra una presión moral de una sociedad protestante que categorizaba todo acto bajo las calificaciones de una correcta integración social o de lo contrario un rechazo al individuo: “Sin embargo, Jim había empezado a despreciar a sus seguidores. Llevaba meses escupiendo al público (o a la imagen que éste sentía de él) y emborrachándos
tanto que en las actuaciones solían sentirse”.[19] Pero el acompañamiento de alucinógenos en su cotidianeidad formaba parte de la filosofía del Chamán la cual éste compartía: “Relájate, estamos abriéndonos paso hacia el otro lado. / Retrocedemos hasta lo más profundo del cerebro/ retrocedemos más allá de mi dolor/ donde no llueve jamás”. Sus planteamientos llegaron a coincidir con algunas tesis de Octavio Paz. Aunque los dos abordaron el tema de la comunión con el mundo de maneras muy distintas y con fines totalmente antagónicos, el valor reside que ambos conciben al poeta como un chamán como un mediador entre el universo y el hombre, un ser incomprendido por la sociedad que lo ignora: “la sociedad moderna no puede perdonar a la poesía su naturaleza: le parece sacrílega. Y aunque esta se disfrace, acepte comulgar en el mismo altar común y luego justifique con toda clase de razones su embriaguez, la conciencia social la reprobará siempre como un extravío o como una locura peligrosa. El poeta tiende a participar en el absoluto como el místico; y tiende a expresarlo, como la liturgia y la fiesta religiosa. Esta pretensión lo convierte en un ser peligroso, pues su actividad no beneficia a la sociedad.”[20]
Tras toda la etapa de dominio que ejerce el inconciente sobre el conciente, el individuo ha de correr el peligro que sus intereses primarios con la colectividad se queden dispersos sin poder entrar en el conciente. Jung plantea que la única manera de destruir esta etapa egoísta es conociéndose a sí mismo a través de la conversión del individuo, es decir, la individuación[21]. Con esto no se quiere decir que el hombre esté cayendo en otra etapa de egoísmo sino que busca la plenitud de su peculiaridad, esto difiere enormemente del primero: “la finalidad de la individuación no es otra cosa que liberar el sí mismo, por un lado de los envoltorios postizos de la persona y, por otro, del poder sugestivo de las imágenes inconcientes.”[22] El chamán del poemario es conciente que después de sumergirse en sus más profundos laberintos, de explorar espacios que sin su inconciente no habría podido contemplar su verdadera condición frente al mundo: “durante siete años viví/ en el disoluto palacio del exilio/ y jugué a extraños juegos/ con las chicas de las islas”. O como lo diría en una entrevista que dio en 1969 en Los Ángeles: “Digamos que estaba probando los límites de la realidad. Tenía curiosidad por ver que pasaría. Eso era todo: simple curiosidad.” [23] En la última etapa de “La celebración del Lagarto” Jim Morrison ha demostrado sobrevivir a los conflictos que suele desencadenar el desequilibrio entre estas dos potencias. Ahora está dispuesto a ingresar al anillo de fuego, esta listo para comunicarse con su aldea que ha dejado hace años, ha pactar otra vez la comunicación con la tierra para que su tribu se cure: “Ahora he regresado/ al país del justo, del fuerte y del sabio./ Hermanos y hermanas del pálido bosque/ Oh, hijos de la noche/ ¿Quién entre vosotros se unirá a la caza? Ahí está la noche con su púrpura legión./ Regresad a vuestras tiendas, a vuestros sueños./ Mañana entraremos en la ciudad donde nací./ Quiero estar preparado”. Pero el conocimiento de su individualidad es demasiado tarde para poder curar a la tribu. Al Chamán se le ha otorgado otra visión: “el hombre promedio, único tipo reconocido por la sociedad tiene que dedicar su cabeza a un sola cosa, para poder producir el trabajo que valga.”[24] Jim al conocerse a sí mismo sabe que la humanidad está aún en un estado infantil donde los hombres necesitan aún de la autoridad, la dirección y la ley. Sólo muy pocos están llamados para ejecutar este trabajo. Ellos no han de tomar esta tarea, sino es por una necesidad interna o como el mismo Jung diría: “Muchos son los llamados, muy pocos los elegidos”. Para Jung con el fin de la individuación se alcanza la sensación del sí-mismo, es algo que se ha conseguido muy lentamente y se hizo experimentable mediante esfuerzos y fatigas donde el yo no conforma un súbdito, es una máscara que gira alrededor ella. Jim Morrison experimentó estas extenuaciones para poder llegar conocerse a sí mismo “le toce el muslo y la muerte me sonrió”.[25] Entonces el sí-mismo como conformación total del ser, sólo es posible ser sentida[26] con la muerte: “el sí mismo es también el fin de la vida, es la más completa expresión de esa combinación del destino, que se llama individuo, y no solo le es el del individuo aislado, sino de todo un grupo en que uno completa al otro hasta obtener la imagen acabada.”[27]

Jim Morrison en el último año de su vida presintió las sospechas de Jung. De Alguna manera rechazó volver a ser el chamán del público. Su retiro de los escenarios hizo prever, que el Chamán se había consolidado una nueva comunión mucho más globalizante: Jim tenía un aspecto más saludable que el habitual. Se había afeitado y había adelgazado un poco, y de vestuario también se notaba. Ahora llevaba camisas abrochadas, pantalones de color caqui y jersey de pico. Las botas Frey, gastadas y casi podridas, seguían aún con él.[28] Estaba a punto de crear un solo círculo armónico del que hablaba Jung: La humanidad y él mismo conformarían un solo equilibrio: la verdadera comunión con el inconciente colectivo. Esto sólo lo habría de ofrecer la poesía. Entonces se transformó en presagio a través de sus poemas: “Nos esperan para llevarnos/ al jardín divino/ ¿conoces la palidez y el impúdico temblor de la muerte?” Jim Morrison al poseer la dualidad del artista, su proceso impersonal, lo llevó a sacrificarse de alguna manera sobre los demás. Él previó la relación chamán-tribu que se realizaban en los teatros o en los estadios no era suficiente, tuvo que sacrificar su máscara para otorgarse una más totalizante. Su hecho creador se apoderó de él para dar a conocer a través de su cuerpo la obra artística que revelaba los secretos omnipotentes del inconciente colectivo. Esta máscara perdura hasta hoy como el rostro de una generación que exigía una respuesta y mostraba su temor ante la venida de nuevos paradigmas. Esta máscara ha quedado impregnada en los registros de los conciertos que se dieron en todo los EE.UU. y Europa; sobre todo en los poemas de un personaje que se convirtió en imagen de toda una generación contradictoria y conflictuada.